ORGULLO DE CINE

En “Cine al Punto” nos encanta hacer retrospectivas sabrosas, y en este caso, como no podía ser de otra manera, vamos a reivindicar y degustar con mucho “ORGULLO”, aquellos films que optaron por representar y evidenciar lo que siempre debiera haber sido tratado y debe ser tratado con normalidad y respeto, sí…hablo del amor, independientemente de cómo sea/sean esas personas a las que ames, porque sí, en este siglo XXI tan caótico y absurdo en muchos aspectos, todavía hay que decir cosas tan elementales como que todos somos distintos, todos somos iguales, todos somos personas, Y PUNTO.

Una jaula de grillos 1996. Mike Nichols

Comenzamos esta retrospectiva con “ Una jaula de grillos”, el remake de 1996 basada en una película francesa, en el que Mike Nichols nos ofreció unos inolvidables personajes interpretados por Robin Williams, Nathan Lane, Diane West, Hank Azaria y Gene Hackman.

Una fiesta de color con un mensaje muy progre, respetuoso y repleto de libertad. Y nos regala el poder saborear la redención de un tipo duro, y algo chapado a la antigua (tanto fuera como dentro del set de rodaje) como es Gene Hackman…y es que ¡qué bien le sienta el maquillaje y los brillos al bueno de Hackman…! Vale, sí, los personajes son algo estereotipados, ¿y qué?, ¿a caso en la era del postureo no parecemos todos estereotipos de libro?.

En definitiva, una película para comértela a golpe de baile con su banda sonora de fondo, y con mucha pluma. ¡Qué viva la pluma y el brillo!

“Una jaula de grillos” es ese cóctel chispeante, repleto de color, divertido y que te hace cosquillas en la nariz. Un cóctel para no parar de reir, bailar y pasarlo bien, sin prejuicios, con libertad.

Brokeback Mountain- Ang Lee 2005

Y ahora vamos con una de las historias de amor más bellas y dolorosas de la historia del cine, basada en un breve relato de no más de una página de Annie Proulx, que curiosamente, se convierte en una película y a su vez en otra página, pero fundamental en la historia del cine, la obra maestra “Brokeback Mountain”.

Sólo la sensibilidad de Ang Lee podía hacer que dos vaqueros de la zona más cruda e intolerante de Estados Unidos, se dejaran llevar por el pulso de su cámara y nos transmitieran EL AMOR en mayúsculas.

El no poder resistirte a esa persona de la que te has enamorado perdidamente, incluso, haciendo todo lo posible porque así no fuera. Al final, la pasión es indomable y es inevitable caer en brazos de esa persona que provoca que tu piel esté erizada cada vez que te roza.

Unas interpretaciones legendarias, magistrales, únicas, inolvidables las de Heath Ledger (¡¿por qué te nos fuiste tan pronto?!), y Jake Gyllenhaal. Ennis del Mar y Jack Twist, esos dos vaqueros que hacen del Brokeback Mountain su templo de amor, su oasis, áquel en el que pueden sentirse libres y pueden amar a quien realmente aman. UNA JOYA.

“Brokeback Mountain” es esa caja de bombones que a veces te comes de forma irremediable mientras nadie te mira, y disfrutas de cada bocado como si de un pedazo de cielo te metieras en la boca.

Mi nombre es Harvey Milk. Gus Van Sant. 2008

Gus Van Sant, un director de actualidad, porque le tendremos presentando su nueva película “Don’t worry, he won’t get far on foot” en Madrid, y además disfrutaremos de retrospectivas varias, y de una exposición imperdible en “La Casa Encendida”, toda una degustación de lujo para amantes del cine, la fotografía y las artes plásticas, y por supuesto, de Gus Van Sant.

“Mi nombre es Harvey Milk” nos presenta a una de las figuras más importantes del movimiento LGTB en el mundo.

Harvey Milk fue el primer político en activo que declaró abiertamente que era gay en los años setenta, y consiguió un alto cargo en San Francisco. Desde entonces, San Francisco es una de las grandes capitales de la diversidad, y de la lucha por el respeto y la igualdad de derechos.

Una figura imprescindible en la historia y que convirtió en leyenda por su abrupto final.

Película por la que Sean Penn consiguió contra todo pronóstico, su segundo y merecidísimo Oscar, y desde la cual siempre ha estado comprometido con la causa LGTB.

“Mi nombre es Harvey Milk” es ese vaso de la mejor leche posible y refrescantemente fría que incluso te echarías por la cara para que tus poros saborearan el placer de tus papilas gustativas al probarla.

La vida de Ádele. 2013. Abdellatif Kechiche

Llegamos a 2013 y en el Festival de Cannes arrasa “La vida de Ádele”. Un film basado en una novela gráfica llamada “Azul es un color cálido” de Julie Maroh, y que narra el despertar emocional, sexual y hasta existencial de la näif y tierna protagonista que se deja absorber por unos sentimientos algo obsesivos por el personaje misterioso, enigmático, y libre, aunque con algo de postureo y cierto clasismo, que es el personaje de Lea Seydoux.

Unas imágenes bellas de dos cuerpos deseándose casi explícitamente empujaron a esta cinta a ser una de las grandes insignias del “orgullo” y de una visibilidad mundial y mediática del colectivo lésbico, no sólo maltratado por su orientación sexual, sino por su condición de mujer.

Pese a que, en mi opinión, es una película algo sobrevalorada, en qué duda cabe que su importancia en la historia reciente del cine es indiscutible y necesaria.

“La vida de Ádele” es ese plato prestigioso de nouvelle cuisine en el garito de moda del barrio de idem, en el que tienes que aparentar que te gusta para formar parte de la tribu urbana, y por supuesto, no olvidarte de subirlo a Instagram.

Carol. Todd Haynes. 2015

Otra de las joyas de esta selección es “Carol” de Todd Haynes (“Velvet Goldmine”, “Lejos del cielo” “I’m not there”) uno de los grandes directores de los últimos años y que nos enamora con su forma clásica y revolucionaria a la vez de realizar cine.

“Carol” nos sitúa en un amor que nace a través de la fascinación y admiración que siente el personaje de la, siempre magistral, tierna y serena, Rooney Mara, hacia el personaje de esa leyenda llamada Cate Blanchet, un personaje que como si de una diva se tratara, nos transmite todo lo que llega a sentir el personaje de Mara en el film. Una sensación de no poder separar los ojos de ella, y contemplar como cada pequeño gesto en ella es todo un espectáculo maravilloso.

Esta relación de amor es como sentir el mejor terciopelo en tu piel, la caricia más placentera y el sabor más matizado y elegante del mundo.

En mi opinión la mejor película de 2015 y una de las mejores del siglo XXI.

“Carol” es como ese delicioso mousse de chocolate belga que se funde suavemente y con la temperatura perfecta en tu boca y que no puedes parar de desgustar, pero de forma calmada y con una copa de champagne acompañando.

Moonlight. Barry Jenkins 2016

Para algunos/as, la sorpresa en forma de Oscar del año pasado, que se suponía iba a ser el año de “La La Land”. Sin embargo, para una servidora, desde que la degustó, tuvo la seguridad de que se llevaría el Oscar a mejor película finalmente.

La historia que nos cuenta Barry Jenkins es de tintes biográficos, y nos sitúa en otra realidad social más que convulsa por culpade la irracionalidad y el radicalismo de algunos/as cabezas cuadradas. “Ser negro, vivir en una zona suburbial y además gay” es toda una odisea emocional de contradicción de sentimientos y existencialismo por la que pasa el protagonista de esta belleza de película.

Lo normal, si no has visto “Moonlight” es que pienses que es la típica película de índole social, cruda, explícita, violenta…pero no, Barry Jenkins consigue aportar un lirismo, un alma poética y unas imágenes evocadoras que nos recuerdan al mejor cine asiático, al mejor Wong Kar Wai.

“Moonlight” es ese menú de cafetería/restaurante de toda la vida, con el que gozas con más placer todavía cada bocado, porque sueñas con que el amor de tu vida pueda ser ese camarero/a que te pone exactamente lo que quieres sin necesidad de hablar; y te olvidas de los problemas que rodean.

Una mujer fantástica y Desobedience. Sebastian Lelio 2017

Una de las grandes sorpresas de este año ha sido el descubrimiento de Daniela Vega en “Una mujer fantástica”, una actriz atrayente y que enamora la pantalla con su estilo interpretativo orgánico, sin aspavientos, ni dramatismo barato y que su generosidad nos deja ver como vive y siente, en este caso, su personaje, Marina.

Una película que al igual que ella no cae en el sentimentalismo ni victimismo barato, ni quiere empujar al espectador a que sea un valle de lágrimas. Como todo director de autoría y con respeto a la inteligencia del espectador, Sebastián Lelio, consigue asemejar su estilo de dirección al estilo interpretativo de Daniela Vega.

Una película que refleja la doble moral, y el largo camino que hay que recorrer todavía para concienciar a la gente una vez más de que todos somos personas, sólo eso, PERSONAS.

“Una mujer fantástica” es un plato tradicional con toques exóticos que te deja impactado por su carácter y su autenticidad.

Y también, Sebastian Lelio, nos ha dejado otra película interesantísima que refleja la represión y anulación individual y social que provocan los sistemas dogmáticos radicales.

“Desobedience” nos habla de cómo la rebeldía es una gran aliada para ser uno/a mismo/a y simplemente dejarse llevar por los sentimientos.

Rachel Weisz y Rachel McAdams forman una pareja envolvente y llena de realismo en este film valiente, complejo e intenso.

“Desobedience” es ese plato contundente que por “x” causas se te dice que no puedes comer y que tu deseo provoca que te rebeles contra todo y todos y goces, saborees sin temor a nada.

Call me by your name. Luca Guadagnino. 2017

Por fin, la guinda del pastel, una pieza maestra, el diamante más bello, pulido y a la vez salvaje del año.

“Call me by your name” puede que sea una de las películas más LIBRES, y que transmite más libertad de la historia del cine.

Elio (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer), nos devoran desde la gran pantalla con su pasión y amor sin límites, un amor eterno de un verano idílico en un contexto inmejorable, una campiña en el norte de Italia, rodeados de gente si prejuicios y llenos de vida y amor encabezados por el grandísimo Michael Stulhbarg que interpreta al padre de Elio, y cuyo monólogo final es magistral.

Puede que sea una de las películas más bellas desde todos los aspectos, y que nos enamora desde el primer plano, y si además cuenta con una adaptación de James Ivory en forma de guión, el círculo es perfecto.

Todo en esta película se aprecia que está hecho con amor y admiración de unos/as a otros/as, y eso provoca la calma, el buen rollo, la paz, la serenidad y el amor puro que transmite todo el film de Guadagnino.

“Call me by your name” es, cómo no podía ser de otra forma, ese anaranjado albaricoque en el perfecto estado de maduración, recién cogido del árbol, con un jugo que inunda tu boca y provoca un estallido de sabor y frescor inigualables.

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